Siembra directa

Siembra directa

Una práctica sustentable



Precio : $ 588.00

El potencial de producción de las variedades vegetales mejoradas y el germoplasma de mayores rendimientos no se expresa actualmente en algunas regiones (África Sub-Sahara y Sur de Asia) debido a la degradación de los suelos. Muchos de los suelos degradados de los agroecosistemas poseen menor contenido de Carbono orgánico que los suelos bajo ecosistemas naturales.
Se desconocen los efectos de la Siembra Directa sobre la calidad del suelo en zonas de expansión agropecuaria tales como ocurre en las regiones subhúmeda, subtropical y templada que bordean la zona tradicional de producción agrícola de Argentina. Se entiende que cada suelo posee un comportamiento particular de acuerdo a la zona agroclimática donde se encuentra y en función de sus propiedades que varían con el tiempo. Sin embargo, se traslada una práctica que hasta el momento funciona en determinadas zonas a otras, donde no se hizo anteriormente agricultura ni se conoce el comportamiento del recurso suelo. Sumado a esto, se realiza monocultivo de soja debido a su rentabilidad sin atender al efecto sobre la materia orgánica del suelo.
La práctica de Siembra Directa no debe ser generalizada como sostenible en el tiempo en las zonas estudiadas (centro y norte de Córdoba, noreste de Santiago del Estero), sin atender a las condiciones de manejo (porcentaje de gramíneas y soja, cultivos en crecimiento durante todo el año) debido a las pérdidas de materia orgánica de suelo.
En base al trabajo realizado se puede sostener que el beneficio “demostrado” de la Siembra Directa sobre el secuestro de Carbono en el suelo está supeditado a las condiciones agroecológicas y de manejo como también a las interacciones entre las propiedades físicas y químicas de cada suelo.

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